La asesoría y el camaleón

Según el INE, en el año 2013 éramos más de 60.000 asesorías en España. Hay en donde elegir.
Pero porqué elegir una u otra: por el precio, por la cercanía, por simpatía,… Cada persona tendrá sus prioridades al hacer una elección, pero si de algo les puede servir mi criterio, creo que deben de primar dos cosas: el grado de implicación y la confianza.
La asesoría de hoy, además de tener la contabilidad del cliente al día, de cumplir puntualmente con sus obligaciones fiscales, expedir nóminas y presentar seguros sociales; debe implicarse con el proyecto de negocio de cada cliente, vivirlo como propio, ilusionarse con él, conocer sus aspiraciones y catapultarlo para que las consiga. Hay que escucharlo, orientarlo, aportarle soluciones, ideas, anticiparse a sus necesidades. Si nuestro cliente crece, nosotros crecemos.
Y la confianza. En toda relación la confianza es un elemento fundamental para que esa relación funcione. Si desconfiamos de la persona en la que depositamos nuestros asuntos económicos, si pensamos que la persona que tenemos en frente nos miente, no es claro, nos oculta cosas, o simplemente no nos parece una profesional competente, lo mejor es disolver la relación, romper el contrato que teníamos, en definitiva, buscarse otra asesoría, sin traumas y sin problemas, porque de lo contrario ambas partes van a sufrir; el asesor porque verá como su trabajo y experiencia se ponen en entredicho y el cliente porque no estará seguro de recibir el asesoramiento adecuado y no dedicará su tiempo a lo verdaderamente importante: su negocio
Mi objetivo, es que todos mis clientes, me consideren como un departamento de su empresa, útil, necesario e imprescindible; tienen que verme como una inversión en tranquilidad y seguridad, si sólo me ven como un gasto necesario que engrosa su cuenta de resultados, he perdido la batalla.

An illustration of a cartoon rainbow coloured chameleon

 

En definitiva, la asesoría debe ser un camaleón, debe adaptarse a las necesidades y exigencias de cada cliente.